Nuestras raíces - 1928

Somos una familia religiosa nacida del corazón de San Juan Bosco y de la fidelidad creativa de Santa María Dominga Mazzarello.
Don Bosco eligió este nombre porque nos quiso como un 
monumento vivo de agradecimiento a la Virgen. ¡Don Bosco fue un soñador! Y como buen soñador, también soñaba con las inmensas tierras americanas como un campo propicio para evangelizar a multitudes de jóvenes…. seguramente alguna vez habrá soñado con el corazón de América, habrá soñado con la amada tierra boliviana… ¡no lo dudamos!

Fruto de esos sueños es la llegada de las Hijas de María Auxiliadora a Bolivia…primero a la ciudad de La Paz, allí… el imponente nevado del Illimani fue testigo silencioso de aquel entre invernal y primaveral 4 de septiembre de 1928 que vio arribar a las primeras Hermanas que con la pasión que caracteriza a una misionera, venían dispuestas abrir el surco en esta tierra de montañas y nieves, de valles y selva….aún sin tener donde llegar pero confiadas en que Dios provee de la tierra donde habrían de dejar caer el trigo para que refulja en mies abundante… como hijas de un soñador, como hijas de Don Bosco Fundador… son hijas de una mujer valiente… son Hijas de María Mazzarello, que saben escuchar la voz de la Madre que les dice ¡“A ti te las confío”! Con esa certeza a fines del año 1927, un ángel providente de nombre María Isaura de Miranda Aliaga, expresa al Padre Luis Pedemonte, Superior de los Salesianos en la Inspectoría Perú – Boliviana, el deseo de colaborar a las recién llegadas con la adquisición de un terreno, con una cuantas y precarias habitaciones y algunos sembradíos…el lugar....la zona de San Pedro.

Las hijas de un soñador al contemplar lo que la providencia les brinda, sienten que de allá brotará la gloria de la Auxiliadora, aquél será el terreno fecundo que dé el ciento por uno, allá se levantará la casa madre…”Casa María Auxiliadora”, desde allá se irradiará la obra de las Hijas de María Auxiliadora en Bolivia; es así que un histórico 23 de septiembre de 1928 la primera obra en Bolivia abre sus puertas, se trata de un Oratorio Festivo cuyo principal objetivo es sencillamente la promoción humana de las niñas y jóvenes.


Sor Octavia Bussolino, primera Directora, al entrar a la casa dirá: “Queridas Hermanas, esta será nuestra casa ¡hasta que Dios quiera!”… y Dios nos quiso hasta hoy… y seguramente nos seguirá queriendo allí como signos prevenientes de su amor y nos seguiremos dando con la misma pasión educativa que se dieron nuestras primeras Hermanas con el único fin de hacer presente el reino de Dios.

         Poco a poco esta casa Madre comienza a irradiar su obra por los más extensos ámbitos geográficos de la 
        mágica tierra boliviana, desde la zona de San Pedro asciende hacia las alturas y en el histórico año 1956,             se anida en la popular zona de Villa Victoria una segunda presencia de las Hijas de María Auxiliadora en               Bolivia y gracias a la tenacidad de una misionera de talla inigualable como Sor Ita Frattini se extiende la               misión de 
las salesianas dedicándose totalmente a la atención preferencial de las niñas de la zona a                     través de la preparación de los Sacramentos y el trabajo social de promoción humana.

        El fervor misionero de Sor Ita Frattini, permitirá hacer el salto del altiplano al oriente boliviano, inolvidable          fecha histórica es el 18 de diciembre de 1960, porque se inicia la tercera fundación con el Oratorio                      festivo, dirección de la cocina de los hermanos salesianos, lavandería y ropería, atención al Centro de                  Salud  y Academia de labores femeninas en la calurosa y selvática Muyurina – Montero.
 

        El tiempo pasa y siguen llegando a esta tierra boliviana misioneras con un corazón en el que arde la                    pasión por el reino, la pasión por la vida, una pasión que como buenas hijas de María Mazzarello, les                    permite ir adentrándose más allá de lo lógico, sin miedos, sin reservas, sólo con la pasión de llevar la                    Palabra… así en el año 1973 llegan hasta la Colonia Okinawa I y así, con esa pasión, asumen la Misión del          Colegio San Francisco Xavier.

       Nada detiene el fervor misionero, sólo anhelan dar lo que son y lo que tienen, el encuentro con Jesús vivo           les abre a la vida y les hace capaces de lanzarse a lo desconocido, sin temores ni reservas, asumen en la             capital de Bolivia, Sucre, la culta Charcas o ciudad de los cuatro nombres el famoso Colegio “Santa                     Teresa”,  al que con pasión misionera le darán el tinte salesiano propio de las obras de las Hijas de María             Auxiliadora.
   

       Y así la presencia de las Hijas de María Auxiliadora en Bolivia se va irradiando hasta llegar al corazón de               Bolivia y en el valle de Cochabamba anidará la Casa Provincial, la historia marca el memorable año 1988             porque somos hijas de un soñador, un sueño acariciado por años se hace realidad, se abre el Noviciado y           la Casa Inspectorial, de entonces en adelante esta será la casa central, el corazón de la misión de donde se         sigue irradiando la presencia de las Hijas de María Auxiliadora en Bolivia, hoy con 15 obras dedicadas a la           educación, promoción humana, pero sobre todo evangelización porque evangelizamos educando y                     educamos evangelizando.